
Cuando empieza el nuevo curso, todos los padres esperan ansiosamente que sus hijos tengan buenos resultados producto de un buen aprendizaje, pero a veces esto no ocurre así, el niño fracasa en la mayoría de las asignaturas y los padres deben afrontarlo.
Deben preguntarse cuál es el problema, qué ha podido fallar, cuál es su parte de culpa.
Los niños pueden ver afectado su rendimiento debido a problemas en la visión, que merman sus aptitudes incluso en las relaciones sociales con sus compañeros y en los juegos. Esto genera un profundo sentimiento de inseguridad y por tanto disminuye su autoestimaComo dice la Academia Americana de Oftalmología:
“muchas de las patologías oculares pueden curarse o disminuir sus secuelas si son diagnosticadas y tratadas en las primeras etapas de la vida”.
Las patologías infantiles suelen ser las siguientes:
- Miopía: Ven bien las cosas cercanas pero no las que se encuentran más lejanas y suelen arrugarlos ojos para intentar ver mejor. Tienden a acercarse demasiado a la televisión, si no están en primera fila no ven la pizarra y padecen frecuentemente dolores de cabeza.
- Astigmatismo: Perciben una visión deformada de su entorno, tanto de cerca como de lejos. Pueden sentir picores, escozor y enrojecimiento de los ojos y dolor de cabeza.
- Hipermetropía: Ven bien de lejos pero en cambio ven borrosos los objetos cercanos. Una hipermetropía fisiológica menor a 2,50 dioptrías está considerada como algo normal, pero en cantidades mayores puede producir estrabismo y ambliopía .El cansancio ocular es habitual, así como la imposibilidad de concentrarse o los dolores de cabeza, picores, escozor y lagrimeo de los ojos.
- Ambliopía u ojo vago: Se produce cuando los niños pierden la visión en un ojo por falta de uso. Sólo se puede tratar con éxito antes de la maduración del sistema visual del niño, que oscila entre los 7-9 años, es muy importante una detección precoz y la terapia de estimulación (parche).
- Estrabismo: La sufren los niños con pérdida de paralelismo en los ojos, esto quiere decir que cada uno mira en una dirección, si bien no se le suele dar mayor importancia hasta los seis meses de vida porque aún no está desarrollada la coordinación de los ojos.
