A lo largo de la vida hay determinados momentos, como son las fechas posteriores a la Navidad o las inmediatamente anteriores a las vacaciones de verano, en las que comienzan a proliferar, tanto en televisión como en radio y revistas de diversa índole, las denominadas dietas “milagro”.

De hecho, muchas de ellas se han hecho muy populares gracias a su promoción por gente famosa.

el peligro de las dietas milagro

Todas estas dietas “milagro” tienen en común algunas características:

  • Aseguran no ser perjudiciales para la salud.
  • Prometen una rápida y espectacular pérdida de peso sin apenas esfuerzo y sin necesidad de realizar ejercicio físico.
  • Se basan en el consumo de determinados grupos de alimentos con exclusión, casi por completo, de los restantes.
  • Suelen acompañarse de productos diuréticos que incrementan la pérdida de peso o de suplementos que absorben la grasa de los alimentos.

Y sin embargo, las dietas “milagro” pueden resultar muy perjudiciales para la salud.

REPERCUSIÓN SOBRE LA SALUD DE LAS DIETAS “MILAGRO”

Al no tratarse de dietas sanas y equilibradas, las dietas “milagro” pueden acarrear secuelas negativas sobre el organismo:

  • Déficit de proteínas, vitaminas y minerales esenciales y, por tanto, malos hábitos de alimentación.
  • Pérdida de líquidos y masa muscular.
  • Efecto rebote: al abandonar la dieta, el cuerpo reacciona ante otra posible carencia tratando de mantener una reserva alimenticia por lo que no solo se recupera el mismo peso sino que, incluso, se ganan algunos kilos más.
  • Predisposición a trastornos graves de la conducta (anorexia, bulimia…).
  • Alteración del metabolismo.
  • Alteración del sueño.
  • Irritabilidad, ansiedad, depresión.
  • Debilidad, cansancio, fatiga.
  • Mareos, náuseas, vómitos, deshidratación.
  • Diarrea, estreñimiento.
  • Alteraciones cardiovasculares, hepáticas y renales.
  • Trastornos hormonales.
  • Osteoporosis.
  • Amenorrea o falta de período.
  • Estado de cetosis.
  • Pérdida de cabello y debilitamiento de las uñas.

NECESIDA DE ASESORAMIENTO POR EL NUTRICIONISTA

Para perder peso sin riegos para la salud es necesario ponerse en manos de un profesional, ya que solo el especialista podrá evaluar nuestras necesidades concretas y conforme a ellas, establecer la dieta más adecuada. De hecho, el nutricionista suele pedir una analítica previa a la dieta con el fin de llevar a cabo el correcto seguimiento del paciente.

De esta manera, se consigue una dieta totalmente personalizada y, “a medida”, de cada paciente, teniendo en cuenta factores importantes, como por ejemplo:

  • Preferencias y aversiones alimenticias.
  • Horario laboral.
  • Situación familiar, personal.
  • Situación económica.

El especialista educa en la nutrición, es decir, enseña nuevas formas de cocinar los alimentos y diferentes alternativas para que la comida siga pareciendo apetecible. Pero además, también trabaja las emociones para que resulte más fácil vencer cualquier tipo de dificultad, como la ansiedad, el estrés, los malos hábitos de comida o las tentaciones.

Teniendo en cuenta todo esto, tan solo nos queda acudir al profesional que nos inspira confianza para obtener, así, el asesoramiento adecuado.