947516_13885766La boca es una de las partes de nuestro cuerpo a la que menos atención dedicamos en nuestro día a día. Sin embargo, es una de las que más importancia tiene, ya que en ella empieza todo el proceso digestivo y, en ocasiones, hace de puerta de acceso a distintas enfermedades que terminan afectando a nuestro organismo.

Por ello, es muy importante contar con una buena salud bucodental y dedicarle a los dientes, la lengua y las encías el tiempo que se merecen.

Consejos para unos dientes sanos

Te ofrecemos 10 consejos rutinarios para que tus dientes y encías luzcan fuertes y sanos:

1. Alarga el tiempo del cepillado. Normalmente no dedicamos más de dos minutos al cepillado de nuestros dientes, lo que equivale a la erradicación de tan sólo un 50% de la placa bacteriana. Cepíllate los dientes tres veces al día y elige momentos en el día en los que puedan dedicarle al menos 3 o 4 minutos. Además, espera 10 minutos entre el final de la comida y el cepillado ya que algunos de los productos que hayamos consumido pueden fermentar en nuestros dientes y dañarlos con el paso del cepillo.

2. Si padeces bruxismo es esencial su tratamiento con férula de descarga. El bruxismo o el rechinamiento de los dientes puede provocar un serio desgaste de los dientes además de dolores de cabeza, mandíbula y oídos. Tratarlo es esencial para impedir la lesión permanente de los dientes y evitar el desgate de la musculatura mandibular.

3. Evitar productos que dañen el esmalte. Recomendamos limitar el consumo de alimentos que amarillecen los dientes e, incluso, pueden llegar a gastar y estropear su esmalte. Así, el café, el té y el vino tinto, son productos que debemos evitar consumir con asiduidad si queremos mantener el blanco de nuestros dientes.

4. Cepillar lengua y encías. el cepillado ha de ser completo ya que el cepillado sólo de las piezas dentarias no es suficiente para no contraer enfermedades bucales. El cepillo de dientes ha de pasar por el surco gingival (la unión entre diente y encía) girándolo aproximadamente unos 45 grados. Tras haber realizado el cepillado de dientes y encías no podemos olvidarnos de la lengua ya que su falta de higiene podría provocarnos mal aliento.

5. Usar seda dental. Es la forma de garantizarnos que se han retirado todos los restos de comida. La seda dental llega a rincones donde las cerdas del cepillo no pueden llegar. Es la herramienta más eficaz para eliminar la placa que se acumula en las encías.

6. Acudir a revisión odontológica al menos una vez al año. Nuestra boca puede esconder enfermedades que nosotros no podemos ver. La gingivitis es una de las más comunes y sólo la apreciamos cuando comienzan las molestias y el dolor asociado a ella. Por eso, es muy necesaria una visita al dentista al año para poder frenar estas enfermedades y erradicarlas con el tratamiento que determine un especialista.

7. Realizarse una limpieza preferiblemente 2 veces al año. Las limpiezas profesionales realizadas por higienistas dentales en consulta. Una limpieza nos va a garantizar una extrema higiene bucal que nos va a prevenir de la aparición de infecciones. Además, hoy en día muchos seguros sanitarios incluyen este servicio.

8. Elige el dentífrico que más necesite tu boca. Actualmente, existen una infinidad de pastas de dientes adecuadas para cada problema bucodental. Así, puedes encontrarlas para encías sensibles, para aliento fresco, para la gingivitis… Por ello, es necesario saber qué pasta de dientes necesita tu boca consultando al dentista en tus revisiones odontológicas.

9. Previene el mal aliento. La halitosis es una patología bucal que provoca en las personas que la padecen grandes problemas de autoestima. Para prevenirlo es necesario alejarse del consumo de tabaco, beber agua de forma frecuente y tener una buena higiene bucal. En el caso de padecerla, puedes encontrar en farmacias, productos en sprays o cápsulas que aunque no lo erradiquen permanentemente te ayudarán a enmascararlo.

10. Fortalece tus dientes. Partir y ronchar con los dientes alimentos semiduros como la zanahoria o una manzana nos hace conservar el buen estado de mandíbulas y dientes.