Llega el buen tiempo y con él las ganas de recuperar la silueta que hemos ido perdiendo durante el invierno. Los meses de frío, es habitual que realicemos comidas más copiosas y que tengamos una menor actividad que los meses en los que disfrutamos del buen tiempo.
Los meses en los que se acerca el calor, son los más utilizados por la población para ponerse a dieta. Según la última Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española, el 20% de la población ha realizado algún tipo de dieta para perder peso, cifra que aumenta en primavera y verano.
Sigue nuestros consejos y perderás los kilos ganados en invierno a la vez que recuperarás tu forma física.
Mentalización
El proceso de mentalización a la hora de comenzar una dieta es el primero de los pasos y el más importante a la hora de conseguir buenos resultados. La principal herramienta con la que contamos para lograr nuestros objetivos es la voluntad.
Debemos tener la suficiente fuerza mental para decir que no a las tentaciones: celebraciones inesperadas, comidas de trabajo, etc. De que hayamos realizado un buen ejercicio de mentalización, dependerá que prosperemos con éxito en nuestra batalla por perder los kilos de más.
Buscar el por qué hemos comenzado una dieta, marcar unos objetivos y creer firmemente que lo conseguiremos es la primera fase de un duro camino en el que sólo debe acompañarte una cosa: la PERSEVERANCIA.
Dieta equilibrada
La necesidad de ver resultados casi instantáneos provoca un aumento en el porcentaje de población que recurren a las ya conocidas dietas milagro, un modelo de alimentación que puede poner en riesgo nuestra salud y que, normalmente, suele desencadenar en un efecto rebote.
Todos sabemos qué es lo que nos aleja de conseguir nuestro objetivo. Por ello, debemos evitar el excesivo uso de la sal en las comidas, el alcohol, los alimentos ricos en grasas (fritos, bollería…) y el hábito de picar entre horas. Nuestra recomendación es obvia, pero es el único camino para perder peso de forma saludable. Reduce la ingesta de alimentos que te impidan perder el peso deseado y, sobre todo, huye de las dietas milagro.
Practicar ejercicio
Aumenta tu actividad física diaria. Este punto es esencial para conseguir nuestros objetivos, no solo porque intensificará el consumo de calorías sino porque además potenciará el buen humor que nos ayudará a llevar la dieta de una forma más fácil y positiva. Si no tienes tiempo para practicar deporte o no te gusta realizarlo, bastará con que sustituyas el transporte por un paseo caminando de forma ligera o el ascensor por las escaleras.
Aparatología estética
La medicina estética pone a nuestro alcance distintas herramientas complementarias (nunca sustitutivas) para eliminar la grasa localizada y los líquidos retenidos que nos aportan volumen y aumentan nuestro peso.
La mesoterapia y la presoterapia, la cavitación y la radiofrecuencia corporal pueden facilitarnos el camino hacia nuestros objetivos y reducir el esfuerzo para conseguirlos. La medicina estética nos permite moldear nuestro cuerpo y combatir la temida flacidez que aparece tras una importante pérdida de peso.
Motivación
Así como la mentalización debe ser el primer paso del camino, la motivación debe ser la que nos acompañe lo que quede de él. La falta de ésta es la que nos hará rendirnos antes de llegar a nuestro objetivo. Por ello, es hora de hacer balance, pensar en los pros y los contras que produce en nosotros el placer de comer, y agarrarnos a las satisfacciones que nos proporcionará el hecho de haber conseguido nuestra meta.





