El verano suele ser una época de excesos (sol, alcohol,…) y de desequilibrios alimentarios. Todos estos son factores que aumentan los radicales libres y provocan una inflamación crónica en nuestro organismo, predisponiéndolos al envejecimiento.
El otoño es una buena época para hacer una dieta depurativa que nos desintoxique y asegure el correcto funcionamiento de nuestro intestino. Ello concluirá en una limpieza y revitalización de nuestros órganos y también de la piel. No es conveniente pasar de comer gran cantidad y de todo a no comer nada en dos o tres días. La dieta depurativa se centra más en la calidad de lo que ingerimos y al referirnos a la cantidad, es importante ser moderado.
En esta dieta los alimentos a incluir deben ser pobres en grasas, azúcares, alcohol y sodio, siendo ricos en vitaminas, minerales, proteínas magras que nos llenen, fibra y agua. Incluiremos abundantes líquidos, frutas, verduras, probióticos, oligoelementos y grasas esenciales y retiraremos todos los alimentos dañinos.
Es recomendable ingerir los productos crudos o en casos puntuales preparados al horno, también hervidos o a la plancha. De esta manera, los alimentos conservarán todas sus propiedades nutritivas, depurativas y antioxidantes.
Los beneficios principales de la dieta depurativa son:
- Elimina toxinas.
- Disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos.
- Ayudan a eliminar el exceso de líquidos contribuyendo de esta forma al mejor funcionamiento renal.
- Disminuye la tensión arterial.
- Mejora el rendimiento físico y mental.
- Mejora la calidad de sueño.
- Mejora el metabolismo: gástrico, hepático y intestinal.
Esta dieta no debe seguirse por un período demasiado prolongado. Para lograr los resultados deseados es necesario llevarla a cabo de manera estricta. Es recomendable retomar de forma progresiva la alimentación normal cuidando de que sea lo más sana posible, de manera que se puedan mantener los beneficios alcanzados.
A los pocos días nos encontraremos más ligeros y con más energía para encarar el inicio del curso. Si esto lo complementamos con un peeling para retirar células muertas y una hidratación dérmica con ácido hialurónico conseguiremos una piel fresca, luminosa y tersa.




