El cepillado dental es esencial para mantener una buena higiene bucal. Muchos de nosotros hacemos a diario varias comidas fuera de casa (desayuno, almuerzo, comida y merienda) por motivos laborales. Pero esta circunstancia no debe impedirnos mantener una buena higiene bucal, siempre debemos mantener nuestros dientes limpios y fuera del alcance de virus y bacterias con el fin de evitar numerosas enfermedades periodontales (gingivitis, periodontitis) y caries, eliminando los restos alimenticios, la placa bacteriana depositada sobre la superficie dentaria y las tinciones causadas por ciertos alimentos diarios.

El cepillo de dientes debe ser nuestro aliado número uno después de cada comida, preferiblemente junto con un dentífrico fluorado (aunque si no se dispone de la pasta dental, no te preocupes, mójalo en agua corriente para lubricarlo un poco y cepilla) El cepillo será el encargado de “barrer” y así eliminar de forma mecánica los restos alimenticios.

Para ello, el mango del cepillo debe ser del tamaño adecuado para la persona que lo vaya a usar lo pueda manejar con seguridad, y las cerdas (filamentos) deben ser artificiales de nylon con punta redondeada por técnica láser de dureza suave o media en algunas ocasiones. El cabezal que contiene dichas cerdas debe de ser pequeño para facilitar el acceso a las zonas más posteriores de la boca. Cambiándolo en un intervalo de tres a seis meses.

El cepillado debe ser firme facilitando el movimiento de muñeca y debemos detenernos a cepillar cada uno de los dientes,  haciendo movimientos circulares, colocando el cepillo a unos 45º sobre las encías, introduciendo levemente los filamentos en el surco gingival, excepto en los niños, donde el barrido horizontal es el más efectivo, por facilitar su manejo hasta que puedan realizar movimientos más complejos, sin olvidar que a los más pequeños de la casa, les deben realizar un cepillado diario los papas para asegurarnos de que han limpiado correctamente todas las superficies de los dientes. La duración será de aproximadamente 3 minutos siguiendo siempre el mismo patrón de cepillado para no olvidar ninguna zona.

Es imprescindible el cepillado nocturno antes de acostarnos para evitar graves problemas de salud. Si quieres evitar el mal aliento y prevenir la placa bacteriana no debes olvidar cepillar la lengua de atrás hacia adelante.

¿Qué cepillo es el adecuado?

Es indudable la importancia de una correcta elección del cepillo de dientes. Muchos nos preguntáis cuál es mejor; el manual o el eléctrico.

Realmente no podemos considerar un cepillo mejor que el otro pues dependerá de cada persona su elección, lo que sí se puede afirmar es que al introducir la novedad del cepillado eléctrico, la motivación del paciente es mayor, pero, encontrar en el mercado cepillos manuales más suaves que los eléctricos es más fácil, así que, el resultado depende de nosotros y de nuestro correcto cepillado, pues con ambos se puede conseguir el mismo nivel de higiene.

Un cepillo eléctrico realiza un movimiento rotatorio o vibratorio, permitiendo una higiene más apropiada de las zonas de más difícil acceso como son las áreas interproximales y las superficies linguales y palatina en un tiempo considerablemente menor que los cepillos manuales. Además, los cepillos eléctricos no necesitan una técnica tan precisa para el cepillado, por ello son de gran utilidad en los pacientes discapacitados físicos o psíquicos, en los pacientes de edad avanzada con poca destreza manual y en los niños. También son especialmente útiles para cepillar a otra persona, con en el caso de padres a hijos pequeños o de cuidadores de personas enfermas o discapacitadas.

No olvides cambiar tu cepillo dental

Con el uso el cepillo dental se desgasta y no limpia adecuadamente, por lo que es recomendable cambiarlo cada tres o seis meses. Y no puedes olvidar secar el cepillo entre uso y uso para evitar los gérmenes, hongos y bacterias, intentando no colocar el tapón y separándolo del resto de cepillos de la familia, a no ser que lo vayamos a utilizar fuera de casa que debe de estar protegido. Aunque lo más aconsejable es que el cepillo de casa, siempre se quede en casa y utilicemos otro para viajar, por ejemplo.

¡Tu motivación para el cepillado de forma regular y efectiva, es más importante que la técnica o el tipo de cepillo!