Muchos de nosotros, cuando nos encontramos en el sillón del dentista, sentimos un súbito y sincero arrepentimiento por no haber sido más cuidadosos en nuestra higiene bucodental, sobre todo si ya no puede evitarse la pérdida de una pieza dental muy deteriorada.
Es importante conservar los dientes, encías y boca en perfectas condiciones de salud para evitar el acumulo de placa bacteriana y en consecuencia, la caries. En ocasiones, se nos olvida la importancia de los padres a la hora de transmitir hábitos correctos de limpieza a los hijos, porque un niño que de pequeño aprende a cuidarse la boca, será un adulto con muchos menos problemas en este sentido.
De acuerdo conla OMS, “cinco mil millones de personas en el planeta han sufrido caries dental”, esta se caracteriza por la destrucción del esmalte y la dentina hasta llegar a la pulpa, que se inflama y produce un dolor constante y de gran intensidad, pudiendo aparecer abscesos e infecciones, es decir, no tenemos que esperar a que duela para acudir a nuestro dentista.
Las medidas que debemos adoptar para evitar este resultado incluyen el cepillado diario, el uso de hilo dental, el control de la dieta evitando en lo posible los azúcares y revisiones odontológicas periódicas.
Respecto al cepillado, lo ideal es cepillarnos los dientes siempre después de cada ingesta pero si esto no es posible, hacerlo al menos tras las principales ingestas, o sea, tres veces al día durante un mínimo de dos minutos cada vez, sin olvidarnos de lavar también la lengua.
Conviene elegir una pasta de dientes que contenga fluor, ya que está demostrado que el flúor ayuda a prevenir la caries, aún así, consulta con tu dentista el dentífrico que mejor se adapte a tus necesidades.
Asimismo, debemos procurar un buen cepillado que alcance a todas las zonas de la boca y el cepillo, tras su uso, hay que secarlo para que no mantenga la humedad. En cualquier caso, lo reemplazaremos cada 3 meses o incluso antes, si comprobamos que las cerdas están ya desgastadas.
Un buen complemento al cepillado es el uso tanto del hilo dental como de cepillos interdentales, para llegar a aquellas partes donde el cepillo no puede entrar.
Se recomienda igualmente reducir el consumo de dulces, alimentos azucarados y bebidas carbonatadas, estos alimentos son los más nocivos para los dientes porque contienen ácidos que dañan el esmalte.
Finalmente, conviene acudir al dentista al menos dos veces al año ya que cuando el sarro se ha formado, la única forma de eliminarlo es mediante la limpieza efectuada por el especialista que, en definitiva, será nuestro mejor guía para mantener una boca sana.




