¿Quién no conoce a alguna persona que come todo lo que quiere y a pesar de ello no engorda? Y por el contrario, también existen personas que siempre están a dieta y en cuanto se la saltan unos días engordan.

La acumulación de grasa en nuestro cuerpo ha sido fundamental para la supervivencia en periodos de escasez de nutrientes, por lo que se encuentra bajo control genético. Durante muchos años ha existido una selección genética positiva hacia aquellos individuos con una predisposición genética a acumular grasa.

Sin embargo, no debe perderse de vista que la obesidad es un desorden multicausal en el que participan también importantes factores ambientales (vida sedentaria, dieta rica en grasas saturadas y otras que influyen tanto o más que los factores genéticos en la aparición de la obesidad.

Podríamos decir que cuando no existe restricción nutricional y aumenta el sedentarismo, las personas con una genética predispuesta desarrollaran obesidad más fácilmente.

Hoy en día ya es posible predecir el riesgo de obesidad realizando un análisis genético. Y  también podremos saber que tipo de dieta es más adecuada para cada paciente.

Es decir podemos identificar al paciente que va a responder mejor a una dieta pobre en grasa, a una dieta pobre en glúcidos o quien va a responder mejor al ejercicio.

En nuestra unidad de nutrición disponemos de un panel de estudio de susceptibilidad genética de la obesidad simple, en el que se han incluido seis genes con más de 300 variantes con significado clínico. Los criterios de inclusión de los polimorfismos han sido: la reproducibilidad de los datos, el número de pacientes analizados, identidad poblacional (estudio realizados en población española) y aplicabilidad de los datos obtenidos.

Este estudio no es necesario hacerlo a todas las personas con sobrepeso u obesidad, por ello, es imprescindible acudir a un centro especializado donde un médico especialista  establecerá sus indicaciones.

Clínica Novosalud