Con la llegada del calor y la necesidad de cambiar las botas por sandalias, tendemos a prestar una mayor atención al cuidado de nuestros pies. Es tiempo de querer olvidarse de los antiestéticos talones agrietados, dedos con callosidades, durezas, uñas encarnadas, etc.
Para ello, la podología ofrece una de sus soluciones más antiguas pero más eficaces, la quiropodia.
¿Qué es la quiropodia?
La quiropodia es la técnica de la podología a través de la cual se eliminan las durezas, las grietas, las callosidades de los pies y se realiza un corte y fresado de sus uñas.
Pero ¿por qué aparecen estas afecciones? Por lo general la aparición de los callos se debe a la utilización de un calzado inadecuado. Los zapatos apretados, de punta fina, o con tacones provocan que el pie ejerza demasiada presión en determinadas zonas, provocando mucha fricción entre éste y el calzado. Por ello, es aconsejable utilizar zapatos apropiados que otorguen una mayor libertad a nuestros pies, sin dejar de sujetarlos ya que tampoco es conveniente que el pie resbale en el calzado o se salga.
Las grietas y las durezas aparecen como consecuencia de un aumento de presión de los talones con el suelo. La piel reacciona endureciéndose para evitar la aparición de heridas. Su aparición es más común en verano, época en la que andamos durante más tiempo descalzos o con sandalias muy finas. Por ello, es aconsejable utilizar un calzado con mayor grosor y, siempre que sea posible, utilizar algún tipo de media o calcetín.
El pie de atleta. ¿Qué es y cómo tratarlo?
Los pies son una parte de nuestro cuerpo muy vulnerable a la contracción de infecciones o enfermedades. La más común de ellas es la aparición de hongos, dando lugar a lo que se conoce como el pie de atleta. Esta enfermedad no es otra cosa que la aparición de un hongo en los pies. Este hongo suele proliferar de forma rápida e incluso puede darse el contagio en distintas partes del cuerpo como en los dedos o la palma de las manos.
Se le conoce como pie de atleta ya que suele producirse cuando:
- Se usa calzado cerrado
- Se mantienen los pies húmedos por el sudor durante un tiempo prolongado
- Se anda descalzo en lugares con mucha humedad como piscinas o duchas
El pie de atleta es tratado por los podólogos mediante la administración de cremas y polvos antimicóticos. Para evitar que el hongo pueda volver a desarrollarse es necesario seguir una serie de recomendaciones:
- Secarse bien los pies después de la ducha o de la piscina
- No andar descalzo en lugares húmedos (vestuarios, baños públicos, duchas, etc.)
- Utilizar un calzado de un material natural como el cuero. Evitar el calzado de plástico y asegurarse de ventilar los zapatos diariamente. Dejarlos secar al aire un día completo garantiza su secado.
- Cambiarse de calcetines siempre y cuando estén húmedos. Es necesario hacerlo tras la práctica de deporte para evitar esta enfermedad.
Seguir estas recomendaciones y acudir al podólogo de forma frecuente va a impedir que desarrollemos antiestéticas y dolorosas afecciones en nuestros pies. Además, es la mejor forma de garantizar un perfecto estado de salud podológica durante todas las épocas del año.

