Tanto la pronación como la supinación a la hora de pisar derivan en problemas posturales en los pacientes. Esto puede provocar importantes dolores no solo en la zona plantar de los pies sino también en los tobillos, rodillas, caderas e incluso la columna vertebral.
Nuestra forma de pisar condiciona la aparición de distintas lesiones que pueden perjudicar seriamente nuestra anatomía con el paso del tiempo. Entre las dolencias más comunes de los dos tipos de pisada cabe destacar el deformidad del juanete, el dolor bajo los dedos de los pies, incluso la molestia en los talones o los tobillos. También pueden aparecer dolores en las rodillas y en la región lumbar.
<h2>¿Cómo saber si eres pronador o supinador?</h2>
Fíjate por un momento en tu forma de andar, si al apoyar el pie en el suelo éste tiende a bascular hacia adentro, tendrás una pisada pronadora y, por el contrario, si al apoyarlo éste tiende a bascular hacia afuera, entonces eres supinador. Existe un índice muy bajo de personas cuya pisada es neutra ya que al aprender a caminar todos terminamos mostrando tendencia a apoyar el pie más en un lado que en otro. La detección precoz en edades tempranas es fundamental para evitar daños y dolores que pueden extenderse hasta la zona lumbar y volverse crónicos con el paso del tiempo.
Las rodillas también pueden darnos una pista del tipo de pisada que tenemos. Bastará con observarlas desde arriba o en un espejo con las piernas en reposo, si la rótula se gira hacia dentro lo más probable es que seas pronador, si por el contrario la rótula se gira hacia fuera tendrás más tendencia a la supinación.
<h2>Tratamiento con plantillas</h2>
Aunque con la observación de pies y rodillas, nosotros mismos podemos conocer nuestra tendencia al pisar, es aconsejable que sea un especialista en podología quien confirme tu pisada y determine la forma de corregirla. Él te realizará un estudio biomecánico del pie y del miembro inferior que incluye un análisis de la pisada. Utilizará una plataforma de fuerzas donde visualizará el apoyo tanto de forma estática como dinámica. Esto le permitirá objetivar la distribución de las presiones plantares con sistemas automatizados y determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Si haces deporte, ten en cuenta que solo un podólogo podrá ayudarte a corregir tu pisada con el diseño de plantillas personalizadas. Si eres corredor, ten en cuenta que tengas la pisada que tengas, necesitarás unas zapatillas neutras. El control de la pronación y la supinación se lleva a cabo con plantillas ortopédicas personalizadas y determinadas por un podólogo y no mediante zapatillas ajustadas a nuestra pisada como erróneamente se nos ha hecho creer.

