En anteriores artículos hemos hablado de las distintas aplicaciones medico-estéticas que tiene la toxina botulínica, tratamiento contra la migraña crónica, la hiperhidrosis o sudor excesivo, la seborrea…Pero con la llegada del verano, la toxina botulínica puede ayudarnos a recuperar la tersura de la cara, a combatir las arrugas y a disfrutar de una piel distendida y tonificada. La toxina botulínica es un tratamiento sencillo, rápido y seguro para que realces la belleza natural de tu rostro.
Técnica de rejuvenecimiento facial
Es su aplicación más conocida. Gracias a unas pequeñas infiltraciones de botulinia en puntos estratégicos del rostro como frente, patas de gallo y entrecejo, podemos eliminar las arrugas y rejuvenecer nuestro rostro. Aunque el efecto del tratamiento dura aproximadamente 6 meses, ofrece resultados muy visibles desde el segundo día de la sesión.
El procedimiento es muy sencillo e indoloro. El especialista en medicina estética limpiará en primer lugar el rostro para prevenir el riesgo de infección. Tras la limpieza, aplicará frío en las zonas en las que se vaya a inyectar la toxina para que el paciente no note molestia alguna y evitar que se inflame la zona. Por último se aplica el producto. Tras el proceso, el paciente puede abandonar la clínica por su propio pie y hacer vida completamente normal.
¿Por qué tiene tanto éxito la toxina botulínica?
Qué la toxina botulínica se ha convertido en un fenómeno social, es algo que nadie duda. Lo cierto, es que ha calado tan hondo en el mundo de la medicina estética, que se ha convertido en un auténtico tratamiento de referencia. El motivos del éxito de la tóxina botulínica se debe a:
- Se nota poco: Lo que diferencia a la toxina botulínica de otros tratamientos que producen efectos similares es el aspecto natural que proporciona. Se trata de una técnica discreta, en el sentido de que no se traduce en un cambio espectacular ni altera la fisionomía del paciente, proporcionando en todos los casos un aspecto natural siempre que el tratamiento lo realice un experto cualificado y se respeten las dosis indicadas para cada caso. La palabra clave que distingue a la tóxina botulínica del resto es: la naturalidad.
- Aplicación sencilla: Se administra mediante microinyecciones. En una misma sesión se puede aplicar la toxina botulínica en varias zonas de la cara, mediante pinchazos que son prácticamente indoloros, sencillos de aplicar y en los que no se tardan más de 30 minutos.
- Tiene pocas contraindicaciones: En genera, el margen de algunas situaciones muy específicas (personas alérgicas a los componentes del preparado, como la albúmica; las que padecen enfermedades neurológicas que afectan a la transmisión nerviosa, durante el embarazo y la lactancia), cualquier persona puede recurrir a la toxina botulínica.
- Resultado reversible: Como término medio, su efecto dura entre unos 4 y 6 meses. De ahí que, en caso de que no gusten los resultados, basta con no volver a aplicar toxina botulínica.
- Sencillos cuidados posteriores: Las únicas precauciones que hay que adoptar tras aplicar el tratamiento son no tocar la cara en las dos horas posteriores a la intervención y evitar fuentes de calor, y no efectuar cambios bruscos en la posición de la cabeza (ponerse boca abajo o realizar ejercicio violento) durante las cuatro horas posteriores.
- Resultados rápidamente visibles: En aproximadamente cuatro días ya se aprecian los resultados, y a partir de ahí la mejoría será progresiva, notándose resultados verdaderamente óptimos a los 15 días. Es, por tanto, un tratamiento discreto, pero muy efectivo.
- Para muchas edades: Aunque no existe contraindicación alguna con la edad, lo habitual es que se aplique a personas de entre 30 y 60 años. Los mejores resultados se observan dentro de este tramo de edad.
- Precio: Suele resultar más económico que otras soluciones estéticas y quirúrgicas (dependiendo de la cantidad y de las zonas tratadas, el precio oscila entre los 300 y los 600 euros aproximadamente), por lo que se convierte en un tratamiento bastante asequible desde el punto de vista económico y carece de los riesgos que muchos de ellos conllevan.




