Uno de nuestros mayores deseos, cuando comienza el verano, es lucir un bronceado perfecto y uniforme. Sin embargo, las exposiciones prolongadas al sol sin tomar las debidas precauciones pueden acarrearnos consecuencias peligrosas: deshidratación, aparición de manchas, arrugas, fotoenvejecimiento o incluso, en los peores casos, riesgo de melanoma.

La principal arma para disfrutar del buen tiempo sin problemas es preparar, adecuadamente, nuestra piel y en este sentido, la mesoterapia facial constituye una excelente apuesta para aguantar los meses de excesivo calor  mediante la aplicación de ácido hialurónico, que hidrata en profundidad, junto con un cóctel de vitaminas y antioxidantes.

Todo ello, en conjunto, mejorará notablemente el tono y textura de la piel, que lucirá tersa y luminosa, proporcionando un aspecto fresco y rejuvenecido.

Asimismo, resultan muy beneficiosos los peelings suaves para eliminar las capas de células muertas de la epidermis pues de esta manera, potenciamos la eficacia de cualquier tratamiento estético.

En cualquier caso, nunca debemos olvidar que el sol hay que tomarlo gradualmente y con moderación, evitando tanto las horas de mayor intensidad solar (entre las 12 y las 16 horas) . Hay que tener en cuenta que tanto la arena como el agua reflejan los rayos solares y en los días nublados también nos podemos quemar.

Por tanto, tendremos que usar a diario un protector solar con un factor entre 15-30, según recomendación médica.

También es importante hidratar el cuerpo por dentro,  tomando mucha fruta, rica en antioxidantes y agua en abundancia.

Quien mejor nos puede aconsejar, en última instancia, será nuestro médico estético o dermatólogo que tendrá en cuenta, en función de nuestro tipo de piel, las medidas más recomendables para disfrutar, sin complicaciones, del buen tiempo.